EL METRO ES UN AGUJERO NEGRO

A veces ocurre tras el cierre de una puerta
que la gravedad aumenta cinco o siete veces
el mundo entonces anda muy deprisa
y los pocos que te miran
parece que preguntan
¿por qué te mueves tan despacio?

Sabrás que es uno de esos días que existen
en todas las ciudades
cuando el metro se desplace en círculos
y tu único paisaje sea el negro del subsuelo
y el anuncio eterno de la siguiente parada
enviado en una grabación a través del tiempo
desde ese futuro que nunca existirá

Afilados dardos de shiatsu apretarán tu cerebro
todo sonido se amplificará y podrás observar que cuelga
de tu corazón un martillo en equilibrio
amenazando con descolgarse y aplastar tus pulmones
podrás observar tu cuerpo como en una película
donde las paredes de tu vagón irán comprimiéndose
hasta que solo quede una fina hoja de metal tan delgada como un folio
de la que saldrás de alguna manera

Si consigues finalmente caminar sobre la superficie
aún con el bombo de tu corazón como la primera fila de Prodigy
y el peso del martillo sobre los vasos cardiovasculares
rojos como el único color de los semáforos
oleadas de hambrientos chocarán contra tus codos
al igual que una manada de cuervos se golpería
para alcanzar el cuerpo del alce atropellado

No será fácil conseguir aire
tus sentidos prestarán especial atención
a las discusiones ajenas porque su ruido repercutirá
sobre tu alma al igual que ciertos animales
responden a su nombre alzando sus orejas
devolviéndote a viejas tormentas y naufragios

Si finalmente consigues probar el sabor de la arena
de la orilla de tu casa después de recibir el azote de las mareas
de las grandes ciudades que son como decía
todas las ciudades
y te deslizas hacia tus sábanas arrastrando un pie
y luego el otro comprobarás
qué poco importa y qué lejano queda ya
el sonido del metro
ya casi olvidado como se olvidan
los enamoramientos fugaces en los días soleados
qué poco importan ya los hachazos y las balas
el sangrado sobre la moqueta de tu cuarto
qué poco importan las taladradoras de tu vecino
pues hay tan pocas cosas por las que preocuparse
tan pocas por las que merezca la pena
levantar el peso de una palabra
que te dejarás caer a ese reino de los sueños
como Alicia por la madriguera
olvidando dónde estuviste todo el día
y por qué tratabas de correr hacia alguna parte
sabrás entonces compañero
que no puedes recordar porque
hasta para eso te hace falta tiempo

Al día siguiente si es que tienes la suerte de llegar tan lejos
con casi total seguridad volverás a estar en blanco

Quizá con suerte sientas el beso de un nuevo día
sobre tus labios la chispa de luchar de nuevo
esa añoranza de tener algún día
el tiempo suficiente para volver aquí
a terminar este poema

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